Durante diciembre de 2025, Santander se vio afectado por un alarmante aumento en los incidentes relacionados con el uso de pólvora. En total, 53 personas resultaron lesionadas, superando los 51 casos reportados en el mismo periodo del año anterior. Este incremento del 3.9% ha suscitado preocupaciones entre las autoridades y la comunidad, especialmente en un contexto donde se esperaban avances en la reducción de accidentes.
Las festividades de fin de año, que deberían haber sido un momento de alegría y unión familiar, se convirtieron en un periodo de dolor y sufrimiento para muchas familias. De las 53 personas lesionadas, 16 casos se dieron entre el 31 de diciembre y el 1 de enero, lo que resalta la peligrosidad del uso irresponsable de fuegos artificiales durante estas celebraciones.
Entre las víctimas, se encuentra una niña de 10 años que sufrió lesiones al manipular un cohete. Este caso particular enfatiza la vulnerabilidad de los más jóvenes ante el uso de pólvora, lo que subraya la urgente necesidad de implementar medidas de protección y concienciación dirigidas a los padres y cuidadores.
El Sistema de Vigilancia en Salud Pública (Sivigila) reportó que el 31 de diciembre se registraron dos casos de quemaduras por pólvora. Sin embargo, el verdadero pico se presentó el 1 de enero, con 14 nuevos casos, lo que indica que la celebración de Año Nuevo es uno de los momentos más críticos en términos de accidentalidad.
A pesar de los esfuerzos institucionales y las campañas de prevención implementadas, los números sugieren que la concienciación sobre el uso seguro de fuegos artificiales aún no ha calado lo suficiente en la población. Las autoridades deben redoblar sus esfuerzos para educar a la comunidad sobre los riesgos asociados con la pólvora.
El incremento en los casos de lesiones por pólvora es un claro llamado a la acción. Las campañas de sensibilización deben ser más intensivas y abarcar no solo la información sobre los peligros, sino también ofrecer alternativas seguras y festivas para celebrar sin poner en riesgo la integridad de las personas.
Es fundamental que los ciudadanos comprendan que el uso irresponsable de pólvora no solo pone en riesgo la vida de quienes la manipulan, sino que también afecta a sus seres queridos y a la comunidad en general. La seguridad debe ser una prioridad en cada celebración.
Se deben crear alianzas que permitan llevar a cabo talleres, charlas y actividades que fomenten una cultura de celebración responsable.
En conclusión, el balance de la temporada decembrina en Santander es preocupante y debe motivar a la acción. La protección de la vida y la salud de los ciudadanos, especialmente de los más vulnerables, debe ser el eje central de futuras festividades. La educación y la responsabilidad son claves para cambiar esta realidad.